Dieron a conocer el protocolo para fallecidos por coronavirus

CORONAVIRUS 20 de julio de 2020 Por Redacción
Entre las determinaciones que se conocieron, se dispuso que el cajón no podrá ser colocado en un nicho ni tampoco podrá tener velorio. No puede pasar más de 12 horas desde el momento de la muerte hasta el depósito del cuerpo en una fosa o la cremación.
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Los cuerpos deben ir a tierra

Desde abril que las funerarias locales pedían una guía sobre cómo proceder, lo que finalmente llegó hace dos semanas, unos días antes de que se registrara la primera muerte por COVID-19 en el hospital San Bernardo. Plantea un trabajo en conjunto entre las diferentes instituciones que interceden ante un fallecimiento: hospitales, clínicas, servicios fúnebres, Registro Civil, autoridades sanitarias e incluso funcionarios judiciales.

El protocolo debe activarse ante caso confirmado o sospechoso y se recomienda no realizar autopsias.

"La preparación del cadáver debe realizarse en el área de fallecimiento del paciente aislado, debiendo ser trasladado a la morgue y/o depósito del nosocomio en el menor tiempo posible dentro de la bolsa estanca", indica la guía.

El primer paso está a cargo de los hospitales o clínicas y comienza con la desinfección del cuerpo. "Se lo rocía con alcohol e hipoclorito de sodio, lavandina. Todos los que manipulen tienen que tener elementos de seguridad personal" indicó Marcelo Nallar, gerente del hospital Oñativia.

La despedida

Luego de la desinfección se realiza el reconocimiento del cuerpo, pero solo se permite el ingreso de un familiar directo. Puede hacerlo un cónyuge, conviviente, hijo, padre, quien tenga un vínculo demostrable o un representante legal con la autorización judicial.

Quién ingrese a reconocer el cuerpo debe dejar todos sus datos para realizarle un posterior seguimiento epidemiológico durante 14 días.

"No pueden tener contacto con los cadáveres. Luego, el cuerpo es depositado en una bolsa mortuoria estanca. Son bolsas herméticas para evitar fuga de gases o elementos contaminantes. El traslado a la morgue debe ser lo más rápido posible por una vía independiente si la tienen", indicó Nallar.

La bolsa mortuoria debe ser sellada con un pegamento y llevar una etiqueta con datos del fallecido y del médico tratante, en la que además se advierta: "COVID-19". Si se contrata una empresa fúnebre privada y el fallecido fue atendido en hospital público, la empresa deberá reintegrar la bolsa mortuoria para "no desabastecer" a las instituciones sanitarias.

"En otra bolsa se desinfectan con lavandina y alcohol todos los elementos personales del fallecido y van en bolsa de plástico sellada. Se muestra esa bolsa a la familia y queda a disposición de ellos", indicó Nallar.

Según el protocolo provincial, los familiares por vía telefónica o virtual coordinarán con el servicio fúnebre.

Los que no cuenten con cobertura de sepelio deberán emitir una declaración jurada de escasos recursos para que los servicios fúnebres sean absorbidos por el Estado.

Para agilizar los trámites de defunción, el Registro Civil dispuso ciertas facilidades que combinan gestiones presenciales y digitales. A diferencia de lo que ocurre con las actas de defunción comunes, para los decesos por COVID-19, solo personal sanitario realiza el trámite.

Sin velorio

Luego de las actuaciones sanitarias y las gestiones de los familiares se les da paso a las empresas fúnebres.

"No hay velatorio", aclaró María Inés Pieve, coordinadora ejecutiva de Pieve Sepelios.

La funeraria pone la bolsa en el cajón donde se lo sella: en el hospital o clínica. "El personal trabaja con todas las medidas de seguridad. Desde allí se dirigen al crematorio o cementerio. Algún familiar puede acompañar el féretro", explicó la empresaria fúnebre.

Según recomienda el protocolo, "no se debería superar" las 12 horas entre el momento del fallecimiento y el traslado del cuerpo al destino final. Se puede optar por la disposición en la tierra o el crematorio. La norma recomienda esto último, aunque también aclara que se deben respetar las creencias del fallecido y la familia.

"Eso es algo que se aclaró porque el protocolo hablaba de inhumación, solo tierra. Ni mausoleo ni nicho", indicó Pieve.

Se exige que el cajón tenga ciertas características. "Debe tener caja metálica, ya sea que vaya para cremación o tierra, debidamente sellados, con el interior de la caja metálica soldada. Los que se usan generalmente son sin metálica", indicó por su parte Silvana Marcos de Rigo Sepelios.

En el cementerio solo se permite que ingrese un representante del credo del fallecido para las exequias. Las parcelas deben estar identificadas en lugares alejados de caminos transitados para "reducir el impacto emocional que esta situación de pandemia provoca".

Además de ser identificadas, las parcelas tienen las mismas extensiones que las comunes, con espacio para tres cajones por fosa. Si bien se da detalles como en la cobertura del suelo: "encima de cada féretro por hilera, a razón de dos kilos de cal hidratada por metro cuadrado", no se indica si dicha parcela es exclusiva para cuerpos infectados.

Fuente El Tribuno

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