Hacia la plena inclusión de las personas con autismo

SALUD 25 de agosto de 2021 Por Juan Cruz Gorosito
Por el Día Nacional de Ayuda a la Persona con Autismo, el Ministerio de Salud Pública brinda información sobre esta condición, las señales de alerta y la importancia de un abordaje interdisciplinario.
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El 25 de agosto es el Día Nacional de Ayuda a la Persona con Autismo. La fecha se ha establecido con el fin principal de generar conciencia en la sociedad argentina sobre la importancia de ser parte activa en la integración de las personas con esta condición.

Se define como autismo a una serie de trastornos que afectan la habilidad de la persona para interactuar y comunicarse socialmente.

Esta condición puede, o no, estar acompañada por algún retraso intelectual y suele detectarse alrededor de los 18 meses de edad, evaluando la conducta y el desarrollo del niño, ya que no es posible diagnosticarlo con un examen médico.

Sujetos de derecho

Todo niño con autismo tiene derecho a vivir en un ambiente comunitario, familiar y saludable, sin discriminación. Esto significa que debe ser escuchado, se deben respetar sus emociones y deseos y se le debe brindar la atención sanitaria que potencie y fomente sus posibilidades de desarrollo.

El Día Nacional de Ayuda a la Persona con Autismo recuerda la creación de la Asociación Argentina de Padres de Autistas (APAdeA), el 25 de agosto de 1994. Esta entidad reúne a las familias para ofrecer orientación, asesoramiento e información, junto a un equipo de profesionales, especialistas e investigadores.

Señales de alerta

Las señales de alerta que pueden aparecer en el chico con autismo son:

·Falta de respuesta cuando lo llaman por su nombre (a partir del año de edad).

·No señala objetos mostrando su interés (a partir de los 14 meses de edad).

·No juega con situaciones imaginarias (a partir de los 18 meses de edad).

·Evita el contacto visual y prefiere estar solo.

·Retraso en el desarrollo del habla y del lenguaje.

·Falta de reciprocidad ante la demostración de los sentimientos de otras personas.

·Irritabilidad frente a cambios mínimos.

·Repetición de palabras o frases.

·Movimientos incontrolados del cuerpo, sobre todo de las manos.

Abordaje

Las intervenciones tempranas de conducta, cognición y habla pueden ayudar a los niños con autismo a ganar habilidades de autocuidado, sociales y comunicativas.

Está científicamente demostrado que la detección temprana y el tratamiento adecuado posibilitan un abordaje específico por un equipo interdisciplinario, lo que incide en un mejor pronóstico y favorece la inserción social.

Trastorno del Espectro Autista (TEA)

El autismo se manifiesta por algún grado de alteración del comportamiento, la comunicación y el lenguaje, entre otras afecciones que limitan en mayor o menor grado la interacción social de los niños desde temprana edad.

Hasta el momento no se conoce con exactitud su origen. La evidencia científica disponible parece indicar que existen diversos factores, tanto genéticos como ambientales, que contribuyen a la aparición de trastornos del espectro autista (TEA), influyendo en las primeras fases de desarrollo del cerebro.

Según la Organización Mundial de la Salud, uno de cada 160 niños tiene un TEA, que tiende a persistir hasta la adolescencia y la edad adulta.

Aunque algunas personas con esta condición pueden vivir de manera independiente, otras que padecen discapacidades graves necesitan atención y apoyo de por vida.

Los TEA son un grupo de complejos trastornos del desarrollo cerebral. Este término genérico abarca afecciones tales como el autismo, el trastorno desintegrador infantil y el síndrome de Asperger.

Se caracterizan por dificultades en la comunicación y la interacción social y por un repertorio de intereses y actividades restringido y repetitivo.

El nivel de funcionamiento intelectual es muy variable entre las personas con TEA, pudiendo ir desde un deterioro profundo hasta la existencia de habilidades cognitivas no verbales superiores.

Se estima que alrededor del 50% de las personas con TEA también padecen alguna discapacidad intelectual.

Detectar un TEA es difícil durante los primeros 12 meses de vida, pero generalmente es posible establecer un diagnóstico antes de que el niño cumpla los dos años.

Son signos tempranos característicos: el retraso en el desarrollo de las aptitudes lingüísticas y sociales, o su involución temporal, así como la aparición de determinadas conductas estereotipadas y repetitivas.

El papel de los padres en la prestación de apoyo a un niño con autismo es fundamental. Pueden ayudar a garantizar su acceso a los servicios sanitarios y educativos y ofrecerle el entorno de apoyo y estímulo en cada etapa del crecimiento. 

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