Los relatos de la fatídica madrugada del 25 de Agosto de 1948

METAN 25 de agosto de 2022 Por Redacción
La historia cuenta que a las 3.10 de la madrugada del 25 de Agosto de 1948 un fuerte terremoto con epicentro en Metán sacudió todo el norte del país. La magnitud fue similar la que se registró en San Juan en 1942 y destruyó la ciudad. Por la protección del Señor y Virgen del Milagro, los daños fueron menores.
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El 25 de agosto de 1948 la  población de Salta se despertó violentamente a las 3 de la mañana, por un fuerte sismo. El epicentro estuvo en la cuenca de Metán y fue de 7 grados en la escala de Richter. 

Esa noche, las calles estaban prácticamente desiertas y el silencio era estropeado por el caminar de algún trasnochado que retornaba de alguna cantina.

A las tres de la mañana, desde lo más profundo de la tierra, llegó un silencioso eco tormentoso que arrollaba con un crujido espeluznante, fenómeno que provocó que muchos que estaban entregados al sueño despertaran al sentir en su organismo un ligero e inexplicable malestar.

Después, percibieron que el caer de cuadros y copas que estaban preservadas en estanterías y vitrinas; las lámparas y arañas bailoteaban; las paredes se movían; las puertas y ventanas se sacudían. Ante tremenda pesadilla los vecinos abandonaron sus viviendas y ganaron la calle, muchos de ellos solo resguardaban sus cuerpos tal cual se encontraban acostando. No había tiempo en la búsqueda de seguridad.

Las agujas del reloj de la Catedral se detuvieron a las 3 horas y 10 minutos, como un hito de una aterradora conmoción. Las campanas de San Francisco como las del templo mayor tañeron varias veces como consecuencia de los horribles sacudimientos. Se cortó el servicio eléctrico y en medio de las tinieblas la ciudad se mostraba oculta bajo de una densa nube de polvo.

A eso de las 3 y media desde los diferentes puntos se concentraban largas columnas de vecinos para acampar en los  paseos públicos o en las calles buscando algún tipo de protección. Otros peregrinaban hacia la Catedral iluminados por velas o improvisadas antorchas, de rodillas y hasta llevando una cruz de madera.

El entonces primer arzobispo de Salta, monseñor Roberto José Tavella, dispuso que se abrieran las puertas de la iglesia para que los pobladores ingresaran a la misma y ofrecieran sus oraciones a los santos patronos.

El 25 de agosto se suspendieron las clases en toda la provincia con el objeto de verificar técnicamente el estado edilicio de los establecimientos y, como así, los diarios no pudieron ser voceados en las calles por la falta de corriente.

El Milagro en Metán 

Con respecto a lo sucedido ese fatídico 25 de agosto en Metán, el historiador metanense Eduardo R. Poma cuenta en su libro "Historia de Metán y de la Frontera Salteña" ("Cronología 1875-2005", Sol Ediciones, Salta, 2009, págs. 290-291). 

"El 25 de agosto, a las 3,10 o 3,12 de la madrugada, se produce un movimiento sísmico que fue precedido de un ruido subterráneo y que había alarmado a los que aún trasnochaban. Un minuto después hubo un segundo movimiento y finalmente se produce el último y más intenso, que casi termina en tragedia y se prolonga por interminables 60 segundos. La violencia del último movimiento fue comparada con el que unos años antes destruyera San Juan. Su intensidad no pudo medirse pero se estimó que alrededor de los 7 grados de la Escala Mercalli. Se determinó que su epicentro estuvo en finca 'El Rey' y fue allí donde se produjeron los mayores daños materiales y las víctimas, junto con los pequeños poblados de Estancia Vieja, Las Víboras y La Trampa. En Metán se comprobó el derrumbe de tres viviendas, la caída de cornisas y el agrietamiento de paredes y techos y en muchos inmuebles".

El párroco José Mir relató en 1968 lo siguiente:
"El movimiento sísmico del 25 de agosto, que asoló toda la Provincia, constituyó la causa dominante de las honras de veneración que la feligresía metanense viene tributando al Señor y a la Virgen del Milagro... La fatídica madrugada de ese día ¿cómo fue? Recuerdo que siendo las 3,30 de la mañana un grupo de unas 20 personas, encabezado por el Dr. Alberto Caro me solicitaron que abra las puertas del Templo para orar. Resulta imposible narrar el vibrante y emotivo momento que protagonizó ese núcleo de gente, de rodillas, ante las imágenes, trémulos de fervor..., que nunca olvidaré. Luego de esa improvisada ceremonia, abandoné mi Parroquia y recorrí las calles de la ciudad, comprobando el derrumbe de paredes en la Escuela Gorriti y visité algunos hogares de la Villa y el Hospital del Carmen, hasta que llegué a la parte céntrica. El terremoto había producido escenas de hondo dramatismo. El miedo y el terror que parecían pulular en el ambiente, se dibujaba en los rostros de miles de personas, que presa del pánico habían abandonado sus hogares. Hombres, mujeres y niños se apostaban en medio de las calles y plazas, temiendo la repetición del mismo.

Todo el pueblo se confundía en un ámbito de consternación e impotencia, formando en algunos sectores grupos que oraban en la vía pública..., conformando el espectáculo de un grandioso templo abierto ante el estrellado cielo. Ese día 25 no se efectuaron oficios religiosos, en razón del natural ambiente de zozobra. Recién al día siguiente, en colaboración con las damas del Pro-Templo, de autoridades y otras personas, organizamos la programación de un novenario que se inició a partir de ese mismo día 26, en el salón de actos de la Escuela Belgrano. El novenario culminó el día 3 de setiembre y el sábado 4, que sería histórico para la vida religiosa de Metán, se llevó a cabo esa extraordinaria primera procesión que alcanzó contornos apoteósicos. La misma salió de la Escuela Belgrano, continuó por las calles Güemes y las avenidas 9 de julio y 20 de febrero, siguiendo luego por la calle Tucumán  Oeste hasta la ruta nacional Nº 34. Allí siguió hasta las proximidades de la ex finca Ancely donde, en una sencilla ceremonia, se hizo entrega de la imagen de la Virgen del Milagro, que se portaba, a otra caravana que esperaba en el lugar, procedente de Metán Viejo, quienes transportaron la imagen hasta el domicilio de la familia Bernis, que era propietaria de la misma y en donde esa noche se le rindió culto de veneración. La extraordinaria procesión alcanzaba las 10 mil personas, que marchaban en las sombras de la noche con sus antorchas encendidas, entonando Himnos al Señor del Milagro. Finalizada la procesión, la multitud se agolpó en el interior, pasillos y calle de la Escuela... En tal oportunidad, anuncié que desde ese momento y para el futuro..., el día 25 de agosto quedaba instituido como fecha oficial para la celebración de esas procesiones, en acción de gracias al Señor y a la Virgen del Milagro, por haber salvado a nuestra comunidad de los efectos del terremoto, para cumplir así el pacto de fidelidad establecido". (Diario "El Tribuno", suplemento especial del 25 de agosto de 1988).

Acota Poma que "el día 26, el Hospital del Carmen informa que fueron atendidas numerosas personas y a las 18 horas se reunieron las autoridades, presididas por el intendente señor Ginés Álvarez, para disponer las medidas más urgentes, mientras el Gobierno de la Provincia promete ayuda a las familias de escasos recursos". (Óp. Cit.)  

Consecuencias en Rosario de la Frontera

Cueta don Frásedo Rojas, antiguo poblador que entrevisté en 1985 en Villa Vivero, sur de la ciudad de Rosario de la Frontera: 
"Fue en la noche del martes 24 de agosto, o mejor el miércoles 25 a la madrugada, después de medianoche. Serían las tres de la mañana. Primero corrió un viento por demás fuerte, un ventarrón caliente, sofocante, insoportable. De sólo estar se sintió un reventón y se ondulaba la tierra. No tuvimos tiempo de prender los mecheros ni las lámparas de petromax. La gente salió despavorida a la calle y el temblor fue por demás fuerte y muy largo. Cayeron las paredes y el campanario de la iglesia, clavándose la campana grande en la vereda, frente a la plaza 'Independencia'. El curita, el padre Pedro Alonso, estaba asustado. Hubo heridos y un muerto. En toda esa noche nadie quiso volver a meterse en las casas por miedo a otro sacudón, lo cual sucedió media hora después. 

"Al otro día andábamos temerosos pensando que fue un castigo de Dios. Faltaba más de dos semanas para la fiesta del Milagro en Salta. El intendente José Antonio Rodríguez, 'Pepe Caballito' como le decían, estaba preocupado. Ahí se arruinaron las casonas que fueron de los Güemes y de doña Melchora Figueroa de Cornejo frente a la plaza y poco después las demolió la Municipalidad".
El testimonio coincide con el de vecinos como don Walter Conde, Ricardo Fernández Gonzalo, el Sr. Alderete (zapatero) y Rosario Erazo. Don Esteban Pascual Villalba, rosarino nacido el 6 de agosto de 1935, rememora:
"Yo tenía 13 años y lo recuerdo patente. Mi familia vivía al lado de donde después estuvo el baile 'Ruta Libre', cerca del matadero municipal. Fue espantoso el terremoto. Estaba muy sofocante el aire porque el viento zonda había azotado. Se levantaban polvaredas como torres de humo. Las calles no estaban pavimentadas. De sólo estar se escuchó un bramido fuerte y todo se empezó a mover. En las casas las familias se levantaron de la cama, en camisón las mujeres y los hombres en calzoncillo, semidesnudos algunos. Pero las puertas no se podían abrir porque se habían desescuadrado por los sacudones. Los perros llorisqueaban, las vacas del matadero balaban. Daba miedo. Gritaban espantados los gallos y las gallinas. 

"Luego hubo réplicas y el espanto de la gente se multiplicó. Esa noche murió aplastada la Sra. de don Félix Santillán en su casa de adobes frente al hospital, al lado de un tala grande. Antes el viento le había hecho volar el techo yendo las chapas a parar en la casa de los Matos, cuatro cuadras al sur, cerca de lo que es Villa Vivero. El intendente José Antonio Rodríguez, o 'Pepe Caballito', dio ayuda a la gente para reparar sus casas dañadas. Él era fabricante de mosaicos y había donado todos los mosaicos grises que tuvo la plaza 'Independencia'. Vivía sobre la calle Alvarado N° 140, donde en 1981 pasó a estar la municipalidad.

"La campana grande de la iglesia que cayó junto al campanario era de Las Mojarras, de su vieja capilla "Ntra. Sra. del Carmen" 

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