
Salud Pública brindó recomendaciones de cómo lavar frutas y verduras para evitar enfermedades
Juan Cruz Gorosito

El consumo de frutas y verduras es fundamental para una alimentación saludable, pero si no se manipulan correctamente pueden convertirse en un factor de riesgo para la salud. Por eso, el Ministerio de Salud Pública recordó la importancia de aplicar medidas simples de lavado y desinfección que ayudan a mantener la inocuidad de los alimentos y a prevenir brotes de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA).
En el caso de las verduras de hoja o tallo, como lechuga, acelga, espinaca, perejil o apio, se recomienda retirar las hojas externas que estén sucias y lavar hoja por hoja bajo el chorro de agua potable, asegurando un buen escurrido. Cuando esto no sea posible, se aconseja higienizar la verdura bajo la canilla y luego desinfectarla durante entre dos y cinco minutos en una solución de tres litros de agua potable con una cucharadita de lavandina apta para desinfectar alimentos. Después, es fundamental enjuagar bien y refrigerar si no se consumen de inmediato. Además, los especialistas sugieren cortar las verduras recién después de la desinfección, para no reducir la eficacia del proceso.
Para las frutas y verduras de cáscara dura, como manzana, palta, zapallo o zanahoria, el lavado debe realizarse bajo el chorro de agua durante al menos 25 segundos, frotando la cáscara con las manos o con un cepillo suave. Luego, se deben secar con papel o un paño limpio antes de guardarlas. Siempre que sea posible, se recomienda consumirlas peladas y cocidas.
En el caso de las verduras de cáscara blanda o sin cáscara, como frutillas, uvas, arándanos, frambuesas o champiñones, si presentan suciedad visible deben lavarse previamente con agua corriente. Posteriormente, se indica desinfectarlas en la misma solución de agua potable y lavandina durante entre dos y cinco minutos, para luego enjuagarlas con abundante agua y dejarlas escurrir. Si no se consumen de inmediato, deben conservarse refrigeradas.
Las verduras o tubérculos que se consumen cocidos, como papa, batata, choclo o remolacha, también requieren un lavado cuidadoso bajo el chorro de agua por al menos 25 segundos, frotando la superficie o utilizando un cepillo suave. Tras el secado, en el caso del choclo, se aconseja retirar las hojas antes de guardarlo en la heladera.
Por último, para las verduras crucíferas, como repollo, brócoli o coliflor, se deben eliminar las hojas externas y lavar el resto directamente bajo el agua potable, dejando escurrir bien antes de almacenarlas. En el caso del repollo, el lavado debe repetirse luego de picarlo o deshojarlo. Las autoridades sanitarias recomiendan, además, consumir este tipo de verduras preferentemente cocidas.
Estas prácticas, sencillas pero fundamentales, buscan reducir la presencia de microorganismos y proteger la salud de la población, reforzando la idea de que la seguridad alimentaria comienza en casa.




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