Cierran hasta 70 kioscos por día en todo el pais

El comercio de cercanía atraviesa su hora más oscura. Según la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), la combinación de una caída estrepitosa del consumo, el aumento de costos fijos y la competencia desigual está provocando una desaparición masiva de locales.
ECONOMÍA06/03/2026Axel MoralesAxel Morales
El kiosco, ese eslabón fundamental de la economía barrial y la vida social argentina, se encuentra en estado de emergencia. Los últimos datos relevados por la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) son alarmantes: se estima que entre 50 y 70 kioscos cierran sus puertas definitivamente cada jornada a lo largo y ancho del territorio nacional.
Esta sangría comercial no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una crisis sostenida. Desde el sector advierten que, en los últimos tres años, el volumen de ventas se desplomó cerca de un 50%. El hábito del consumidor ha cambiado por necesidad: lo que antes era una compra impulsiva de una golosina o una bebida, hoy se ha convertido en un gasto prescindible.
Varios factores explican este escenario crítico que obliga a los dueños de negocios a abandonar el rubro; los constantes aumentos en las tarifas de energía eléctrica (crucial para las heladeras) y los alquileres se han vuelto imposibles de costear con márgenes de ganancia que se achican mes a mes.

El avance de supermercados y otros comercios de mayor escala que venden productos típicos de kiosco a precios de costo deja al pequeño comerciante sin herramientas para competir. 

Con un consumo interno debilitado, muchos kiosqueros optan por no trasladar el total de los aumentos a los precios para no perder a los pocos clientes que quedan, sacrificando su propia rentabilidad.

Para no bajar la persiana, los comercios que resisten han tenido que mutar. La implementación de promociones agresivas, el volcarse masivamente a las segundas marcas y la incorporación de servicios adicionales son las únicas cartas que les quedan para atraer al público.
Sin embargo, el cierre de 70 locales diarios marca una tendencia que, de no revertirse la situación macroeconómica, amenaza con transformar definitivamente la fisonomía de las calles argentinas, dejando esquinas vacías y familias sin su principal fuente de sustento.
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