
El relevamiento, elaborado por la consultora Politikon Chaco, se concentró en el sector privado formal —es decir, compañías que declaran al menos un trabajador bajo el sistema de riesgos del trabajo— y excluyó a la administración pública, organizaciones extraterritoriales y hogares con servicio doméstico.
De las 24 jurisdicciones analizadas, solo Neuquén mostró un saldo positivo, con un crecimiento del 1,8% y 159 empresas adicionales. En el resto del país se observaron caídas, con retrocesos moderados en Tucumán, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y San Juan (inferiores al 2%), y descensos de doble dígito en Chaco (-10,5%), Catamarca (-11,3%) y La Rioja (-12,6%).
En términos absolutos, la mayor pérdida se verificó en la Provincia de Buenos Aires, con 5.428 empresas menos (-3,2%). Le siguieron Córdoba, con 3.884 firmas menos (-7,5%); Santa Fe, con 2.309 (-4,6%); y nuevamente la Ciudad de Buenos Aires, con 1.860 empleadores menos (-1,5%). Estas cuatro jurisdicciones concentran el 72% del total nacional, por lo que su desempeño resulta determinante en el resultado agregado.
En paralelo, según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el empleo registrado en unidades productivas pasó de 9.857.173 a 9.566.573 trabajadores en el mismo período, lo que implica una caída cercana al 3% y una pérdida de 290.600 puestos formales.
Menos aperturas, no más cierres
De acuerdo con la Secretaría de Trabajo, la dinámica empresarial de las últimas dos décadas atravesó tres etapas: una fase expansiva entre 2003 y 2008 (crecimiento promedio anual del 1,8%), un período de estancamiento entre 2009 y 2023 (0% de variación) y una etapa contractiva iniciada en 2024, con una baja del 0,6%.
El informe oficial sostiene que la caída reciente no responde a un aumento significativo en la tasa de cierres —que se mantuvo relativamente estable— sino a una disminución en la creación de nuevas empresas. En 2024, la tasa de aperturas fue del 2,7%, por debajo de la tasa de cierres (3,4%), lo que explicó el saldo negativo.
Además, se indicó que el 34% de las empresas que cerraron en los últimos cuatro trimestres tenía menos de tres años de antigüedad, lo que refleja la mayor vulnerabilidad de las firmas jóvenes en contextos recesivos.
Las cifras dan cuenta de una contracción persistente en el entramado productivo formal, con impactos desiguales según la provincia, pero con una tendencia generalizada de reducción en el número de empresas y en el empleo registrado.
Fuente Infobae




















